La edición 2026 de EDC México no solo trae house, techno y trance para todos los gustos; también subraya una presencia cada vez más fuerte del bass y sus múltiples derivaciones. Al recorrer el lineup oficial del festival, se nota que ritmos potentes, graves que sacuden el pecho y explosiones dub se han vuelto parte esencial de la narrativa sonora del evento.
Artistas como Sullivan King, Vertile y Funk Tribu aparecen en medio de una enorme lista que cruza géneros, países y estilos. Su sola presencia confirma algo que muchos ravers ya ven venir: el bass dejó de ser un nicho para convertirse en una fuerza legítima dentro de EDC y la cultura rave global.
Sullivan King: cruces del dub, metal y bass que incendian la pista
Sullivan King es uno de los nombres más reconocibles cuando hablamos de bass con actitud. Su propuesta no cabe en un solo cajón: mezcla elementos del dubstep, metal, hard rock y electrónica, y lo hace con una energía que solo unos pocos artistas logran transmitir en vivo.
Dentro de la escena, Sullivan King ha sido clave para acercar al público del metal y el rock hacia el universo bass/dubstep sin perder melodía ni emoción. Eso lo convierte en una pieza importante del puzzle bass dentro del festival.
Vertile: peso latino y bass en la escena global
Vertile es otro nombre dentro del lineup de EDC México 2026 que representa el auge del bass desde una perspectiva latinoamericana y global. Su estilo combina bases fuertes, grooves orientados al bass house y tintes de dub que le dan un carácter vibrante y contemporáneo.
Este tipo de artistas también hablan de un fenómeno más amplio: el bass y sus derivados (desde bass house hasta dub y variaciones pesadas) se consolidan como un lenguaje común en los escenarios grandes sin perder su identidad underground.
Cómo se siente el bass en la pista de baile del Autódromo
En EDC México, cada escenario tiene personalidad propia (desde Circuit Grounds hasta wasteLAND), pero el bass tiene la capacidad de atravesarlos todos. El subgrave se siente en el pecho mientras vibra en el suelo, y los drops largos y densos hacen que la pista parezca un organismo que respira al ritmo de la música.
El auge del bass —en todas sus formas: dubstep, bass house, híbridos urbanos— tiene sentido si miramos cómo ha evolucionado la cultura dance en los últimos años: la gente quiere sentir, con intensidad física, lo que escucha. El bass no es solo sonido; es experiencia, cuerpo y momento.




