Beat 100.9 FM | La magia de Under Electric Sky: la evolución de un fenómeno global

La magia de Under Electric Sky: la evolución de un fenómeno global

Fers Ortiz

2026-01-16

Imagen Ilustrativa Tomorrowland
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Desde sus inicios como un evento electrónico underground hasta transformarse en uno de los festivales más grandes del mundo, EDC siempre se ha vendido como un espacio mágico donde la música, el arte, y la comunidad se encuentran. Under Electric Sky no es solo una frase bonita; es la imagen mental que abraza la idea de vivir una experiencia completa: luz, sonido, conexiones humanas, escenarios gigantescos y pura euforia colectiva.

Ese lema no es nuevo: siempre se ha asociado con la enorme celebración al aire libre donde miles de personas bailan literalmente bajo un cielo iluminado por láseres, instalaciones de arte, conciertos y fuegos artificiales.La evolución del fenómeno: de un festival local a impacto global


De las pantallas al espíritu del rave: el documental que marcó un momento

En 2014 se estrenó Under the Electric Sky, un documental sobre la edición de EDC Las Vegas 2013. Dirigido por Dan Cutforth y Jane Lipsitz, la cinta no es una biografía ni una crónica técnica; es una mirada íntima a las experiencias y sensaciones de los asistentes.

El documental muestra la vida de varios headliners (así es como Insomniac —la promotora de EDC— llama a la audiencia) mientras se preparan y viven el festival desde adentro. No habla solo de DJs famosos, sino de las historias personales y conexiones humanas que ocurren bajo ese cielo eléctrico.

Una escena de la cinta, donde jóvenes encuentran libertad en el ritmo y otros se reencuentran después de años quedó como testimonio de que EDC no es solo un cartel; es un lugar que puede transformar a quienes lo viven.


La evolución del fenómeno: de un festival local a impacto global

Lo que empezó como una fiesta pequeña y underground en Los Ángeles a finales de los 90 hoy ya no se parece en nada a lo que imaginabas.

Las raíces urbanas: cuando era un rave chiquito en California

Antes de ser un fenómeno mundial, Electric Daisy Carnival (EDC) nació en 1997 como un evento mucho más íntimo en Los Ángeles, organizado por Insomniac Events con Pasquale Rotella al frente. La primera edición se realizó en el Shrine Expo Hall con apenas unos 5,000 asistentes, DJs locales y regionales, y una vibra muy ligada a la cultura rave —libre, espontánea y comunitaria— que apenas empezaba a ganar fuerza en Estados Unidos.

En esos días, no existían escenarios gigantes ni producción monumental; apenas eran fiestas con música electrónica, luces y gente que se juntaba para bailar hasta que saliera el sol. Era lo que muchos consideran la pura esencia de “estar bajo el cielo eléctrico” antes de que el concepto se convirtiera en marca global.

El salto a Las Vegas: el festival que explotó

La gran transformación llegó más adelante, cuando EDC ya había pasado por varios escenarios y formatos en California. En 2011, tras algunos años de crecimiento y también de retos en Los Ángeles, el evento se mudó al Las Vegas Motor Speedway —un lugar perfecto para que nada detuviera su ambición.

Ese movimiento fue clave: antes era un festival que muchos locales conocían, ahora era un evento con espacio para crecer sin límites. Desde esa edición, EDC Las Vegas se consolidó como el festival de EDM más grande de Norteamérica, reuniendo a más de 500,000 personas en un solo fin de semana —una cifra que ningún pequeño rave podría soñar alcanzar.

De tres escenarios a un universo

El crecimiento no fue solo en números, sino en escala. Lo que antes eran DJs en un salón, pasó a ser un universo de música y producción:

  • Montones de escenarios especializados en géneros distintos: house, techno, drum & bass, dubstep, trance y más.
  • Instalaciones artísticas gigantes, luces que parecen del futuro y estructuras que parecen sacadas de otra dimensión.
  • Atracciones tipo carnaval: rueda de la fortuna, juegos, performers caminando entre la gente, arte interactivo… todo para que el festival sintiera que no solo estás ahí por la música, sino por la experiencia completa.

Ese paso de rave boutique a espectáculo global fue tan drástico que muchos asistentes lo llaman “ritual colectivo”: miles de personas caminando de un escenario a otro bajo un cielo que, literalmente, nunca se apaga gracias a luces, pirotecnia y pantallas gigantes.

-CÉSAR ROSALES

Beat 100.9
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