Mientras miles de personas abandonaban el estadio tras el empate entre Japón y Países Bajos, un grupo de aficionados decidió quedarse.
Las imágenes volvieron a recorrer las redes sociales durante la fiesta del futbol después de que cientos de seguidores japoneses recogieran basura en las gradas antes de abandonar el recinto. La escena sorprendió a muchos aficionados, pero para Japón es algo completamente normal.
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Una tradición que lleva décadas
Aunque muchas personas descubrieron esta costumbre hace algunos años, la realidad es que los aficionados de Japón llevan décadas haciéndolo.
Las primeras imágenes que llamaron la atención internacional aparecieron en Francia 1998. Desde entonces, la escena se ha repetido torneo tras torneo, sin importar si Japón gana, pierde o empata.
No es una campaña organizada. Tampoco existe una obligación.
Simplemente forma parte de su manera de entender el respeto por los espacios públicos.

La explicación está en las escuelas
La costumbre tiene raíces culturales profundas. En Japón es común que los estudiantes limpien sus propios salones, pasillos y áreas comunes. El objetivo no es ahorrar personal de limpieza, sino enseñar responsabilidad, respeto y trabajo colectivo desde temprana edad.
Por eso, cuando asisten a conciertos, festivales o partidos de futbol, muchos consideran natural recoger la basura antes de irse.
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Una de las imágenes más reconocidas de la fiesta del futbol
Con el paso de los años, los aficionados japoneses se han convertido en protagonistas fuera de la cancha.
Sus bolsas azules, que utilizan para apoyar a la selección durante los partidos, suelen terminar llenas de residuos cuando el encuentro termina.
Mientras las cámaras buscan goles, figuras y celebraciones, Japón sigue protagonizando una de las postales más llamativas del futbol internacional.
Y curiosamente, ocurre cuando el partido ya terminó.




