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Aiwass y El Libro de la Ley: el gran misterio de Aleister Crowley

Fers Ortiz

2026-07-26

Imagen Ilustrativa News

En abril de 1904, Aleister Crowley se encontraba en El Cairo junto a su esposa, Rose Kelly. Lo que ocurrió durante los días siguientes se convertiría en uno de los episodios más extraños y discutidos de la historia del ocultismo moderno.

Entre el 8 y el 10 de abril, Crowley afirmó haber recibido y transcrito un mensaje durante una hora cada día. La voz, según su relato, pertenecía a una entidad llamada Aiwass, quien se presentó como una inteligencia no humana y como un mensajero relacionado con las fuerzas que, según el texto, gobernaban la nueva era espiritual de la humanidad.

El resultado fue Liber AL vel Legis, conocido como El Libro de la Ley, un texto dividido en tres capítulos y considerado el documento central de Thelema, la doctrina que Crowley desarrollaría durante el resto de su vida.

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¿Quién o qué era Aiwass?

Aquí comienza el verdadero misterio. Para Crowley, Aiwass no era simplemente una voz interior ni una metáfora literaria. En su propia interpretación, se trataba de una inteligencia independiente que le transmitió el contenido del libro.

El texto fue presentado como una comunicación recibida en El Cairo y atribuida a Aiwass. Crowley describió la experiencia como una voz que parecía llegar desde detrás de su hombro izquierdo, con un tono profundo y expresivo. Esa descripción quedó vinculada posteriormente a la historia de The Book of the Law y a la reconstrucción que el propio ocultista hizo del episodio.

Con el paso de los años, la identidad de Aiwass se convirtió en uno de los grandes enigmas de Thelema. Crowley llegó a relacionarlo con su propio Santo Ángel Guardián, aunque las interpretaciones sobre la naturaleza de Aiwass han sido diversas. La idea de que se tratara de un ser extraterrestre también ha aparecido en interpretaciones posteriores, pero no existe evidencia que permita afirmar que esa fuera la naturaleza real de la entidad.

El Libro de la Ley y una nueva filosofía

El texto recibido por Crowley estableció las bases de Thelema. Su idea central quedó resumida en la frase “Haz tu voluntad será el todo de la Ley”, una declaración que suele interpretarse de forma simplificada, como si se tratara de una invitación a hacer cualquier cosa.

Dentro del sistema de Crowley, la llamada Voluntad Verdadera no equivalía simplemente a un deseo impulsivo. La doctrina buscaba establecer una nueva visión espiritual y filosófica, acompañada por una segunda frase fundamental: “El amor es la ley, amor bajo voluntad”.

El libro también presentó una nueva etapa espiritual denominada el Eón de Horus, una idea que Crowley consideró fundamental para explicar el cambio de era que, según su sistema, había comenzado alrededor de la recepción del texto.

El Equinoccio de los Dioses: la reconstrucción del misterio

Décadas después de los acontecimientos de El Cairo, Crowley publicó The Equinox of the Gods en 1936. El libro fue su intento de reconstruir y explicar los acontecimientos que habían llevado a la escritura de El Libro de la Ley.

La obra incluyó materiales relacionados con la historia del texto, fragmentos de diarios, reproducciones de la Estela de la Revelación y un facsímil del manuscrito original de Liber AL vel Legis. Para los seguidores de Thelema, se convirtió en una de las principales fuentes para conocer la versión de Crowley sobre lo ocurrido en 1904.

El título también conecta con una de las ideas centrales de Crowley: el supuesto cambio de una era espiritual a otra. Para él, la recepción de El Libro de la Ley no fue un episodio aislado, sino el acontecimiento que anunciaba el inicio del Eón de Horus.

El contacto que definió el resto de su vida

Después de 1904, Crowley no volvió a ser exactamente el mismo. La experiencia con Aiwass se convirtió en el centro de su trabajo espiritual, filosófico y mágico. A partir de ese momento, su producción intelectual y sus prácticas estuvieron profundamente vinculadas con la expansión de Thelema y con la interpretación de Liber AL vel Legis.

El episodio también terminó alimentando la imagen pública de Crowley como una de las figuras más polémicas del ocultismo del siglo XX. Para algunos, fue un místico que creyó haber recibido una revelación. Para otros, el episodio puede interpretarse como una experiencia psicológica, una construcción espiritual o una obra literaria presentada como comunicación sobrenatural. La evidencia histórica permite confirmar que Crowley escribió el texto y que sostuvo públicamente su relato; la naturaleza real de Aiwass, en cambio, permanece en el terreno de la creencia y la interpretación.

La historia de Aiwass sigue siendo inquietante precisamente porque no ofrece una respuesta definitiva. Un hombre aseguró haber recibido mensajes de una inteligencia que no consideraba humana y convirtió aquellas palabras en el centro de toda su existencia. Más de un siglo después, nadie puede demostrar quién —o qué— estaba detrás de aquella voz. Lo único seguro es que, para Aleister Crowley, el encuentro con Aiwass no fue una anécdota: fue el momento que dividió su vida en un antes y un después.

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