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Bahidorá 2026: 12 años de identidad, curaduría exquisita y una experiencia que sigue evolucionando

MARIA PATIÑO AMARO

2026-01-28

Imagen Ilustrativa News
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Bahidorá 2026: 12 años de identidad, curaduría exquisita y una experiencia que sigue evolucionando

Iñigo Villamil, cofundador del festival, nos cuenta qué hace única esta edición y cómo se construye la magia de Bahidorá

Con la edición 2026 de Bahidorá a la vuelta de la esquina, hablamos con Iñigo, uno de los fundadores del festival, para conocer qué podemos esperar este año, cómo ha evolucionado el proyecto a lo largo de 12 ediciones y qué elementos siguen definiendo su esencia como uno de los festivales más singulares del país.

¿Qué podemos esperar de Bahidorá 2026 a diferencia de ediciones anteriores?

Iñigo:
Este año podemos esperar más de lo mismo… pero mejor. Hay una frase que dice “lo que no está roto, no hay que arreglarlo”, y Bahidorá es una experiencia que llevamos construyendo desde hace 12 años. Cada edición nos ha enseñado algo nuevo para mejorar la experiencia: hacerla más cómoda para los asistentes, para quienes acampan, y convertirla en una vivencia de fin de semana completo.

La idea es que puedas llegar el viernes, irse el lunes si quieres, o incluso venir solo un día sin perder la esencia del evento. Musicalmente mantenemos una diversidad muy similar, pero este año tenemos actos electrónicos muy especiales: artistas icónicos como Ricardo Villalobos, Four Tet, The Blessed Madonna, Helena Hauff y DJ Dafne, dentro del house y techno, pero también una mezcla muy rica de géneros: desde reggae con Mad Professor, una leyenda del dub jamaiquino, hasta guitarras españolas con Pablo. Esa diversidad es clave.

La curaduría electrónica: ¿cómo se construye el line up de Bahidorá?

Mar:
Uno de los regresos más celebrados es el de Ricardo Villalobos, después de 18 años sin venir a México. Bahidorá siempre ha destacado por su diversidad cultural, musical, artística y hasta culinaria. Hablando específicamente de los actos electrónicos, ¿cómo llevan a cabo la curaduría del line up?

Iñigo:
Hay una parte muy importante de investigación constante. Quienes curamos el festival pasamos todo el año escuchando música, viajando a festivales y viendo a los artistas en vivo. No es lo mismo escucharlos en casa que entender cómo suenan frente a público, en un sistema grande y en distintos horarios.

También hay una parte editorial: ver qué artistas están siendo relevantes, de quién se está hablando, quiénes están recibiendo premios. Todo eso lo vamos anotando en un documento compartido entre el equipo. Después viene la curaduría más personal: acomodar a los artistas en el tiempo. Bahidorá dura tres días y no es lo mismo lo que quieres escuchar a la una de la mañana que a las cinco de la tarde.

Finalmente está la parte logística: quiénes están disponibles, quiénes pueden venir. Y cuando tienes varias opciones viables, entra el gusto personal y ese “gusto bahidoráno” que se ha ido construyendo con los años y que hoy ya es una identidad musical muy clara.

Una identidad que se reconoce

Mar:
Desde el periodismo musical —y como fans de la electrónica— la curaduría de Bahidorá es realmente exquisita. Villalobos es una leyenda del minimal y la reacción del público fue inmediata. Recuerdo una edición donde conocí a una de mis DJs favoritas, Hunee, y pensé: “¿quién mete esto aquí?”. Eso habla de una visión muy clara.

Iñigo:
Gracias. Y sí, es un trabajo colectivo. No soy solo yo: trabajo con Rodrigo Palencia, Lucia Anaya y Carlos Verastegui. Entre los cuatro nos compartimos música todo el tiempo y hemos viajado juntos para empaparnos de distintas culturas musicales. Todo eso se refleja en el festival.

¿Cómo ha evolucionado la visión original de Bahidorá?

Mar:
¿Cómo sientes que ha evolucionado la visión original del proyecto y qué define hoy la esencia de Bahidorá?

Iñigo:
Uno de los principales diferenciadores es que Bahidorá sucede en México. Muchos festivales similares están en Europa o Estados Unidos. El hecho de que ocurra aquí le da un ingrediente latino muy especial: el clima de febrero en Morelos, el entorno natural de Las Estacas, y una comunidad mayoritariamente mexicana organizándolo todo.

Eso se refleja en el line up: no se parece a otros festivales internacionales. Hay DJs y músicos locales que nos llaman la atención, que despiertan curiosidad. Esa mezcla es la personalidad de Bahidorá.

Convivir entre géneros sin perder identidad

Mar:
¿Cómo logran que convivan géneros tan distintos sin perder identidad? Hay rap urbano, minimal, cumbia, salsa…

Iñigo:
No somos un festival de house ni de techno. Somos un festival ecléctico. Hay un término que me gusta mucho: musicianship, que habla de calidad musical. Buscamos artistas que estén innovando dentro de su género, descubriendo cosas nuevas o que sean leyendas que marcaron época.

Cuando juntas todo eso, tienes un line up diverso pero congruente, con una noción clara de lo que es relevante musicalmente en el mundo y, en particular, en la Ciudad de México.

Arte, bienestar y cultura: más que un festival de música

Mar:
Bahidorá también destaca por su oferta artística, visual y de bienestar. Yoga, rituales, arte multimedia… ¿Qué papel juega todo esto?

Iñigo:
Para nosotros, Bahidorá es una manifestación cultural de nuestra comunidad. No solo curamos música, sino toda la experiencia. Si vamos a estar tres días juntos, ¿por qué no ofrecer espacios de desconexión, prácticas matutinas, momentos de intención?

La comida también es clave: invitamos a amigos que aman la música y la experiencia del festival, y que además cocinan increíble, representando distintas expresiones de la gastronomía mexicana.

En cuanto al arte visual, seleccionamos obras que se sientan relevantes: realidad virtual, láseres, esculturas. Todo suma a la estética y expresa quiénes somos como comunidad.

El futuro de Bahidorá

Mar:
¿Hacia dónde se dirige Bahidorá en los próximos años? ¿Hay límites de crecimiento para no perder su magia?

Iñigo:
Después de 12 años, Bahidorá está en un punto de madurez muy bonito. Ya tiene una forma clara que funciona y nos permite experimentar. Me interesa seguir involucrando comunidades nacionales e internacionales. Este año, por ejemplo, Rainbow Disco Club, un festival de Japón, curó un escenario el viernes.

En cuanto al tamaño, el que tenemos funciona muy bien para Las Estacas. Cada año vemos áreas de mejora, pero sin perder la esencia.

Para cerrar: ¿tu edición favorita?

Mar:
¿Tienes una edición favorita?

Iñigo:
Siempre es la última. Es cuando todo se siente más familiar, más organizado, y cuando la gente quiere volver.

ENTREVISTA X MARIA PATIÑO AMARO

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¿Qué festival extranjero curó un escenario este año en Bahidorá 2026?

¿Cuántas ediciones ha realizado Bahidorá y en qué año fue la primera?

¿Qué artista tenía 18 años sin venir al país y regresa en esta edición?

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