Desde hace décadas, las Copas del Mundo no solo se recuerdan por goles, atajadas o hazañas épicas, sino también por las canciones oficiales que acompañan a cada torneo.
Al principio, estos temas tenían un alcance más local y sencillo; con el paso del tiempo, la FIFA empezó a internacionalizar su selección de intérpretes y estilos musicales, buscando que las canciones se convirtieran en himnos globales y no solo en comerciales de TV.
Y sí: algunas canciones lo logran de una manera brutal, mientras que otras ni siquiera quedan en tu playlist cuatro años más tarde.

¿Qué hace que una canción sea un himno que se recuerda para siempre?
1. Ritmo pegajoso y energía que se mezcla con la pasión del torneo
Una característica repetida en las canciones más exitosas es que no puedes dejar de cantar o bailar cuando suenan. Mira esto:
En “Waka Waka (This Time for Africa)”, Shakira y Freshlyground mezclaron ritmos africanos con melodías que parecían diseñadas para que miles de personas las corearan al unísono. En 2010 ese tema no solo fue la canción oficial, sino que se vendió más de 15 millones de copias en todo el mundo y su video tiene más de 4 mil millones de visualizaciones en YouTube.
La clave de estos temas exitosos es que se sienten como parte del Mundial mismo, no como un simple acompañamiento.
Historias de himnos que sí pegaron
La Copa de la Vida (1998)
“La Copa de la Vida” de Ricky Martin, fue la canción oficial del Mundial de Francia 1998.
Su ritmo caribeño y su mensaje de celebración resonaron con millones alrededor del mundo, alcanzando posiciones altas en listas musicales y convirtiéndose en recuerdo imborrable de ese torneo.
Waka Waka (This Time for Africa) (2010)
Este tema de Shakira es probablemente la canción más recordada en la historia de los Mundiales. Su combinación de culturas: ritmos africanos, instrumentación colombiana y el uso del coro basado en el canto camerunés “Zangaléwa”, hicieron que no solo fuera un hit de la Copa, sino también uno que se sigue escuchando cada cuatro años cuando se acerca el Mundial.
La letra del coro dice:
“Tsamina mina, eh eh, Waka waka, eh eh, Tsamina mina zangaléwa, This time for Africa.”
(“Ven, ven, eh eh, Hazlo, eh eh, Ven, ven, zangaléwa. Esta vez es para África.”)
Esa frase se quedó en la memoria colectiva porque encarna la energía y el espíritu de unión que representa la Copa Mundial.
¿Y por qué otras no logran pegar?
Hay ejemplos claros de temas que fueron oficiales, pero no quedaron en la historia o incluso fueron criticados:
Live It Up (2018)
La canción oficial del Mundial de Rusia interpretada por Nicky Jam con Will Smith y Era Istrefi representó una mezcla de reguetón, pop y rap que no terminó de conectar con el público global, sobre todo fuera de América Latina, porque no logró evocar la identidad cultural del país anfitrión (Rusia) de manera significativa.
Canciones que pasaron sin pena ni gloria
Según varias listas históricas, temas como “Anthem” de Vangelis para Corea-Japón 2002 o el tema de Il Divo y Toni Braxton para Alemania 2006 no trascendieron tanto como otros, porque aunque tenían producción de alta calidad, no tenían el ritmo pegajoso o la capacidad para generar momentos colectivos de canto y baile que sí tienen los himnos más icónicos.
La importancia de sentir identidad
La recepción de una canción del Mundial no depende únicamente de la estrella que la canta, sino de si la canción logra hacer sentir a la audiencia que forma parte de ese torneo.
A veces, una canción puede sonar global pero dejar a un lado elementos culturales del país anfitrión o del propio fútbol, lo que le resta impacto emocional. En cambio, cuando una canción logra resonar tanto con la afición local como con fans de todos los rincones, suele volverse más que un tema comercial: se convierte en un himno generacional.

Si algo tienen en común las canciones más exitosas de los Mundiales es que se escuchan más allá del torneo mismo y se asocian directamente con momentos memorables: una final emocionante, la entrada a un estadio lleno o la celebración con millones de fans cantándola en coro.
-CÉSAR ROSALES




