Hoy se confirmó la muerte de Catherine O’Hara a los 71 años, la actriz que se volvió sinónimo de momentos icónicos en películas y series que prácticamente todos hemos visto. Su partida dejó un vacío enorme para quienes crecimos con sus personajes tan peculiares y memorables.
Cinco décadas de carrera no se borran con una sola noticia, pero hoy el mundo del entretenimiento está de luto porque una de las voces más queridas de la comedia y el cine se nos fue.
Lo que representó en pantalla
Desde que empezó su trayectoria a mediados de los años setenta, O’Hara construyó una carrera que pocos pueden presumir: grandes papeles, risas aseguradas y personajes que quedaron grabados en la cultura pop.
Algunos de sus trabajos más recordados fueron:
- Interpretar a la mamá de Kevin McCallister en las dos primeras películas clásicas de Home Alone (Mi pobre angelito).

- Dar vida a personajes únicos en comedias de Christopher Guest como Best in Show y A Mighty Wind.

- Ser parte de Beetlejuice y su secuela.

- Encantar a todo el mundo con Moira Rose en la serie Schitt’s Creek, papel que la llevó a ganar premios Emmy y a ser reconocida por su humor particular.

Incluso enfrentó roles más recientes en series como The Studio y participaciones especiales en otros proyectos que siguieron mostrando su versatilidad.
Su legado en la comedia
O’Hara no solo fue una figura frente a cámaras: desde sus primeros días en la escena de Second City Television, dejó claro que la comedia podía tener capas profundas de creatividad y humanidad.
Su estilo único, a veces excéntrico y siempre memorable, hizo que cada personaje suyo fuera distinto, reconocible y muy querido por quienes lo vieron.
Lo que queda después de su partida no es solamente una lista de títulos, sino una colección de momentos culturales que muchos guardamos en la memoria emocional: escenas que se repiten en reuniones, frases que volvemos a citar en conversaciones y risas que siguen saliendo cada vez que alguien ve de nuevo su trabajo.

-CÉSAR ROSALES




