La Navidad ya pasó, pero el mood sigue ahí. Ese día no se buscan estrenos ni recomendaciones nuevas: se regresan a las películas que ya forman parte de la tradición, las que se han visto mil veces y aún así se quedan.
Estos son los clásicos navideños que siempre vuelven.
Mi pobre angelito
El clásico moderno por excelencia. Kevin McCallister ya es parte del ADN navideño. Trampas, risas y una historia que siempre funciona, incluso de fondo. Si está en la tele el 25, no se cambia.

El Grinch
Navidad con sarcasmo. Ya sea la versión animada o la de Jim Carrey, El Grinch es tradición porque representa justo lo que muchos sienten después del 24: cansancio, ironía y espíritu navideño a regañadientes.

Cuento de Navidad
La historia navideña por excelencia. Scrooge, fantasmas y segundas oportunidades. No importa la versión, siempre aparece. Es el recordatorio clásico de por qué existe la Navidad como concepto cultural.

El expreso polar
Este es puro mood navideño. Trenes, nieve, música y nostalgia. El 25 funciona perfecto porque no exige atención total y mantiene viva la atmósfera festiva sin ruido.

Realmente amor
Navidad en múltiples historias. Funciona porque se puede ver por partes, saltar escenas y aún así engancha. Es uno de los clásicos más repetidos cada diciembre.

Elf
Navidad sin cinismo. Buddy es exageración, color y espíritu navideño puro. Por eso se mantiene como clásico: es ligera, reconocible y siempre suma al mood del 25.





