Del “pago único” al no pagar por jugar
Hace no tanto, la mayoría de los videojuegos seguían la fórmula clásica: compras el juego y lo juegas completo. Bastaba pagar una vez y listo. Pero algo cambió. Hoy los videojuegos pueden ser descargados y jugados sin pagar nada por adelantado. Y curiosamente, muchos de ellos generan ingresos gigantescos, a veces más que los juegos tradicionales que cobraban por entrada.
Esta apuesta por dejar el acceso gratuito —lo que en la industria llaman “free to play”, o jugar gratis— no solo disparó el número de jugadores, también redefinió cuánto dinero puede mover un videojuego sin que tengas que pagar para empezar.

¿Cómo hacen dinero si son gratis?
La respuesta está en las microtransacciones —compras pequeñas dentro del juego— y otras formas de monetización que hoy dominan la escena. Los juegos no te cobran por entrar, pero te ofrecen artículos digitales, personalizaciones, ventajas o contenido extra que puedes comprar si quieres.
Un ejemplo claro: aunque pocos jugadores realmente pagan, los que sí lo hacen generan una parte enorme de los ingresos. En muchos casos, solo un pequeño porcentaje de jugadores, los llamados “whales” o grandes gastadores representa la mayor parte del dinero que ganan estos títulos.
Así, plataformas gigantes como Fortnite o League of Legends funcionan sin que todos gastemos un peso, y aun así son millones los que terminan invirtiendo en elementos estéticos u opciones dentro del juego.

La industria se transformó (y para muchos, para siempre)
Si miras las cifras globales, el impacto es enorme. Según estudios del sector, los juegos gratuitos ya representan la mayor parte de los ingresos dentro del mercado digital. En 2024, se estima que más del 80 % de los ingresos de los juegos digitales provinieron de títulos que puedes descargar sin pagar por adelantado.
Esa ola no solo cambió el modelo de negocio de los gigantes del gaming: también le abrió la puerta a estudios más pequeños, a experiencias sociales y a formas de entretenimiento dentro de los videojuegos que van más allá de sólo jugar.

Y no es sorpresa: hoy muchos de los juegos más jugados del planeta —desde títulos de batalla en línea hasta juegos casuales en el celular— adoptaron esta lógica y consiguieron millones de usuarios activos todos los días.
-CÉSAR ROSALES




