“SOMA” no se plantea como una colección de canciones, sino como una estructura pensada de inicio a fin. Un proyecto construido durante un año y tres meses donde cada elemento —producción, concepto y narrativa— forma parte de un mismo sistema.
La idea central es clara: convertir la conciencia en algo que no solo se dice… sino que se escucha.

Una narrativa que no se reinicia, evoluciona
El concepto detrás del álbum parte de una premisa: System Of Meaningful Awareness (Sistema de conciencia significativa).
Desde ahí, todo se construye como una arquitectura. Cada track funciona como una señal dentro de un recorrido más grande, donde la experiencia completa no es lineal, sino cíclica.
En un momento donde la música vive fragmentada en playlists, este proyecto apuesta por regresar al álbum como obra completa.
Del INIT al EPOCH: un viaje hacia adentro
El recorrido arranca con “INIT”, planteado como una entrada “desde adentro”, y se desarrolla a través de símbolos que mezclan lo técnico con lo emocional.
Conceptos como la banda de Möbius aparecen como metáfora de ciclos infinitos, mientras la idea de “epoch” se plantea como aprendizaje.
Aquí, la pista de baile deja de ser solo un lugar para desconectarte… y se convierte en un espacio donde también puedes pensar.
Un proyecto que no busca encajar
Formado por Otto Agustín Orjuela y Nicolás Mantilla Schrader, el proyecto nace en Bogotá con una mezcla de Melodic House, Melodic Techno y Deep House Urbano.
Pero más allá del sonido, hay algo que lo define: el mensaje.
Tracks como “SENDA”, “AMADO”, “SOLOS”, “AURA” y “GÉNESIS” han conectado con miles de personas, no solo por cómo suenan, sino por lo que dicen.
Y después de presentarse junto a Black Coffee en el Movistar Arena de Bogotá, queda claro que el siguiente nivel ya no es una idea… es el siguiente paso.




