Hay nombres que no necesitan presentación cuando se trata de festivales. Y cuando aparecen en un lineup, sabes que algo importante va a pasar.
Eso es justo lo que está generando el regreso de Fatboy Slim a Coachella. El gran DJ británico que no hace mucho estuvo en tierras mexicanas encendiendo el Pepsi Center.
No es solo que vuelva. Es cómo vuelve.

Un set extendido que cambia el juego
Dentro del anuncio, hay un detalle que elevó la conversación: no será un set cualquiera.
Fatboy Slim tendrá un set extendido.
Y eso, en un festival como Coachella, significa una cosa: más tiempo para construir, romper y volver a levantar la pista como solo él sabe hacerlo.
No es lo mismo un set corto que uno donde hay espacio para narrativa, para jugar con clásicos y para soltar momentos inesperados.
Más que nostalgia: una conexión real con la pista
Hablar de Fatboy Slim no es solo hablar de historia.
Es hablar de alguien que entiende cómo funciona una multitud, cómo se mueve la energía y cómo mantenerla arriba durante más tiempo del normal. Un set extendido le da justo ese espacio: no depender de hits rápidos, sino crear una experiencia completa.
Y Coachella siempre ha sido ese lugar donde pasan cosas que luego se vuelven referencia.
Y cuando un artista como Fatboy Slim tiene más tiempo del habitual en cabina, la expectativa cambia. No es solo otro nombre en el cartel. Es uno de esos momentos que la gente termina comentando por mucho tiempo.





