Regalar videojuegos en Navidad ya no es solo cosa de niños. Hoy es uno de los regalos más buscados porque conecta con algo muy simple: tiempo libre, escape y emoción.Un buen juego no se queda en la repisa. Se vive, se comparte y se recuerda.
Por eso, cada diciembre hay títulos que se repiten en las listas de deseos, no por moda, sino porque funcionan: enganchan desde el primer minuto y se quedan meses en la consola.

El regreso de los mundos abiertos que te atrapan horas
Los juegos de mundo abierto siguen siendo los más regalados porque ofrecen algo que todos agradecen en vacaciones: libertad.
Títulos como The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, Elden Ring y Hogwarts Legacy se mantienen como favoritos porque no te llevan de la mano: te sueltan y te dicen “haz lo que quieras”.
Ese tipo de experiencia es perfecta para Navidad: entras sin presión, avanzas a tu ritmo y siempre hay algo nuevo que descubrir.

Competir sigue siendo parte del ritual navideño
Nada une más que una competencia en el sillón. Por eso los juegos deportivos y de carreras no fallan como regalo.
EA Sports FC, NBA 2K y F1 siguen dominando porque funcionan tanto para quien juega diario como para quien solo prende la consola en vacaciones. Son fáciles de entender, pero difíciles de soltar.
Y sí: siguen siendo el pretexto perfecto para apostar refrescos, cenas o la última rebanada de pastel.

Las historias que se juegan como series
Cada vez más gente busca videojuegos que se sientan como una buena serie: personajes fuertes, decisiones difíciles y una historia que se queda contigo.
Títulos como The Last of Us Part I, God of War Ragnarök o Cyberpunk 2077 (con sus expansiones) siguen siendo regalos seguros porque no solo entretienen: emocionan.
Son juegos que se recomiendan como se recomienda una serie: “juégalo, neta te va a gustar”.

Multiplayer, risas y caos controlado
En Navidad también se regalan risas. Y ahí entran los juegos cooperativos y multiplayer.
Mario Kart 8 Deluxe, Super Smash Bros. Ultimate y Overcooked siguen siendo básicos porque no importa la edad ni la experiencia: todos pueden jugar y todos pueden perder.
Son los juegos que terminan armando torneos improvisados, gritos y recuerdos que duran más que el regalo.

Regalar videojuegos ya no es solo regalar un juego
Hoy regalar un videojuego es regalar experiencia: horas de desconexión, momentos compartidos y una excusa para quedarse en casa sin culpa.
Por eso siguen siendo uno de los regalos más buscados cada Navidad.
Porque cuando todo se apaga… el control se prende.




