Beat 100.9 FM | La joya electrónica de Paul McCartney que pasó desapercibida

La joya electrónica de Paul McCartney que pasó desapercibida

Fers Ortiz

2026-02-05

Imagen Ilustrativa News
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Cuando Paul se encerró con sintetizadores y salió McCartney II

A mediados de 1979, cuando su banda Wings estaba por disolverse, Paul McCartney hizo algo inesperado: se fue a la granja donde vivía, se encerró en su estudio casero con una grabadora de 16 pistas y unos pocos micrófonos, y empezó a jugar con música. El resultado fue McCartney II, que salió oficialmente en mayo de 1980 y en muchos sentidos representó un salto radical en su sonido.

El disco no fue un trabajo terminado deliberadamente como proyecto mainstream sino más bien un experimento, es casi como escuchar a Paul probar ideas, combinar instrumentos tradicionales con máquinas, cajas de ritmos y sintetizadores, algo muy distinto todo lo que había hecho antes.


Electrónica, sintetizadores y atmósferas casi futuristas

A diferencia de otros álbumes de su carrera, aquí McCartney maneja sintetizadores pesados, samplers y efectos, lo que hizo que varias canciones sonaran radicales para su época. Algunos describen el álbum incluso como una especie de proto-electrónica, con temas que hoy se sienten más alineados con el electropop que con el rock clásico.

Temas como Temporary Secretary —una pista donde sintetizadores parecen máquinas de escribir espaciales— y Bogey Music muestran un Paul dispuesto a romper esquemas y jugar con sonidos que no esperabas de alguien conocido principalmente por sus melodías pop o rock convencionales.

Si lo escuchas con atención, McCartney II combina momentos que van desde el pop electrónico hasta atmósferas casi ambientales, sin miedo a sonar extraño o poco convencional.


¿Por qué es tan revolucionario?

Lo que distingue a este disco no es solo que suene electrónico, sino que Paul lo hizo casi totalmente solo: tocó todos los instrumentos, manejó las máquinas y lo produjo en su propia casa. Eso, en 1980, fue algo bastante fuera de lo común para un músico de su calibre.

Además, McCartney II fue un puente entre el rock clásico y un futuro dominado por sintetizadores. Más allá de lo que pudiera haber pensado la crítica en su momento, hoy se le reconoce como una pieza adelantada a su tiempo, que anticipó tendencias que se consolidaron en la música electrónica más adelante.

Paul mismo explicó la dinámica en su estudio durante esas sesiones:

“Hice un par de álbumes de la forma normal en que se hacen álbumes, y sentí ganas de hacerlo de manera casera otra vez porque me gusta bastante grabar así —donde toco todos los instrumentos. Es casi como un hobby hacerlo de esa manera.”

Esa frase lo dice todo: no fue una estrategia calculada, sino un proceso auténtico de un músico creativo sin miedo a experimentar.


Más allá del hit que todos recuerdan

El sencillo Coming Up fue un gran éxito comercial, llegó a estar en lo más alto en las listas de Reino Unido y EE. UU. El resto del álbum es lo que ha envejecido con más personalidad y sorpresa.

El hecho de que temas instrumentales, piezas extrañas y ambientes electrónicos convivan en un mismo disco dio a McCartney II esa sensación de laboratorio musical. No es un álbum para escuchar sin atención, es uno para descubrir, volver a oír y apreciar cómo, a veces, romper las reglas da frutos que llegan décadas más allá.

-CÉSAR ROSALES

Beat 100.9
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