Más allá del balón: los Mundiales que quedaron bajo la lupa por derechos humanos

Fers Ortiz

2026-02-13

Imagen Ilustrativa News
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El Mundial de fútbol es uno de los eventos más vistos y celebrados del planeta. Pero detrás de los goles y la fiesta, ha habido momentos en los que la competencia quedó marcada por acusaciones de abusos, explotación u omisiones que ponen en cuestión si se respetaron los derechos humanos en los países anfitriones. Vamos a recorrer casos concretos que muestran por qué hablar de Mundial y derechos humanos no es asunto menor.


Qatar 2022: la sombra de los trabajadores

La edición de 2022 en Qatar fue una de las más polémicas en términos de derechos humanos. Human Rights Watch documentó que miles de migrantes que llegaron a construir la infraestructura del Mundial sufrieron condiciones peligrosas, bajos salarios, sistemas de contratación precarios y falta de protección real, pese a las promesas oficiales de reformas.

En Qatar, el sistema de patrocinio laboral conocido como kafala ataba a trabajadores extranjeros a sus empleadores, limitando sus opciones para cambiar trabajo o buscar justicia ante abusos. A pesar de que el gobierno implementó algunas reformas ante la presión internacional, numerosos informes afirmaron que muchos trabajadores seguían enfrentando violaciones de derechos laborales y falta de acceso a soluciones reales ante accidentes o salarios retenidos.

Además, hubo preocupaciones sociales y culturales. Por ejemplo, las leyes qataríes criminalizan relaciones fuera del matrimonio y penalizan la homosexualidad, lo que generó alertas sobre la seguridad de personas LGBTQ+ durante el evento.

En torno a esta edición también hubo una demanda legal en Estados Unidos en la que trabajadores acusaron a firmas de relaciones públicas de ayudar a ocultar abusos laborales y “sportswashing”, es decir, usar el Mundial para limpiar la imagen de prácticas cuestionadas.


Rusia 2018 y casos documentados de abusos laborales

En el Mundial de Rusia 2018, organizaciones de derechos humanos también criticaron la selección del país como sede por su historial en libertad de expresión, tratamiento de minorías y represión de activistas. Human Rights Watch señaló que FIFA había ignorado sus propias reglas al no garantizar una supervisión de derechos humanos vinculante, a pesar de la política adoptada en 2017.

Además, se reportó la utilización de trabajadores norcoreanos en la construcción del estadio Zenit Arena en San Petersburgo bajo condiciones que varios grupos describieron como trabajo forzado para cumplir con los plazos del torneo.

Créditos: N+


Sudáfrica 2010: desplazamientos y exclusión

Aunque menos mediático en algunos reportes, el Mundial de Sudáfrica 2010 también tuvo su parte controversial en temas de derechos humanos. Según Amnesty International, las autoridades reprimieron a vendedores ambulantes, personas sin hogar y migrantes en zonas cercanas a los estadios, incluyendo desalojos sin aviso ni compensación, y detenciones arbitrarias para “embellecer” las áreas del evento.


2034 en Arabia Saudita: preocupaciones antes de jugar

La asignación de la sede de 2034 a Arabia Saudita también ha levantado alertas de organizaciones defensoras de derechos humanos. Los críticos argumentan que el país tiene un historial de restricciones a la libertad de expresión, a los derechos de las mujeres, al trato de minorías y de represión a críticos del gobierno.

Un punto concreto fue el llamado de grupos y abogados que presentaron quejas afirmando que el proceso para otorgar el Mundial no garantizó estándares de derechos humanos ni planes claros de implementación, lo que dejaría vulnerable a grupos como trabajadores migrantes o periodistas.


¿Qué muestra todo esto?

El deporte y los derechos humanos no están separados. Los Mundiales han sido escenarios donde, más allá del espectáculo, se han puesto en primer plano debates sobre:

Desplazamientos y exclusión de comunidades locales en ediciones pasadas, las condiciones laborales de quienes construyen estadios y alojamientos, libertades civiles y expresión en países anfitriones, así como demandas legales por ocultar abusos o disminuir problemas.

-CÉSAR ROSALES

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