Lo que empezó como una curiosidad ha terminado siendo un fenómeno viral. El Padre Guilherme Guimarães Peixoto, mejor conocido como Padre Guilherme o el cura DJ combina su vida clerical con la música electrónica para acercar la fe a quienes quizá no la buscan en espacios tradicionales.
Originario de Portugal y ordenado sacerdote desde finales de los 90, Guilherme encontró en las tornamesas una forma poderosa de mezclar devoción y ritmo. Su propuesta no suena como un sermón tradicional, sino como un viaje sonoro donde el techno y los mensajes espirituales se abrazan para crear algo inesperado y muy popular.

Por qué su propuesta ya no es solo curiosidad
El boom no fue de la noche a la mañana, pero sí tuvo momentos clave. Redes sociales como Instagram y TikTok han jugado un papel enorme en su alcance, con miles de seguidores compartiendo sus sets y versiones electrónicas de temas religiosos. Una de las que más retumbó y que encendió conversaciones en México, fue su remix de “La Guadalupana”, un clásico profundamente arraigado en la devoción popular, reinterpretado con beats electrónicos que captaron la atención de jóvenes y curiosos por igual.
Para muchos, este tipo de mezclas representan una experiencia espiritual moderna: no es solo música, sino exploración y celebración. El sacerdote mantiene un respeto claro hacia las tradiciones, pero las reinterpreta en un lenguaje que fluye con las pistas de baile.
Las pistas que lo llevaron a volverse popular acá y allá
La fama de este DJ sacerdote no se limita a un solo clip viral. Su carrera incluye sets en eventos multitudinarios como la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa 2023, donde sus mezclas de techno con música sacra llegaron a millones de jóvenes antes de una misa papal. Eso le abrió puertas para tocar en clubes y festivales internacionales, desde Ibiza hasta grandes escenarios como el Dreamfields México 2025, donde presentó su estilo frente a audiencias enormes.
Ese contraste entre lo sagrado y lo electrónico moldea bastante de su narrativa: no solo entretener, sino usar la pista de baile como una forma de acercar la fe a un público que quizá no la encuentra en templos tradicionales.




