Empieza a sentirse el ambiente del Mundial de Futbol 2026, no solo en las calles y estadios, sino también en los vestigios del pasado. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) puso en marcha una estrategia de restauración y rehabilitación de espacios patrimoniales que va mucho más allá de simplemente “poner bonitos” los lugares históricos. Se trata de abrir puertas, ponerlos en óptimas condiciones y hacer que esos lugares cuenten historias tan poderosas como el fútbol mismo.

¿Por qué? Porque se espera que llegue un flujo importante de visitantes nacionales y extranjeros durante el Mundial y el patrimonio cultural es parte del atractivo global. Por eso el INAH no solo mira zonas arqueológicas, también piensa en museos y centros históricos que llevan años esperando atención.
Cuáles lugares están adentro del plan
Veracruz: arqueología que vuelve a latir
En Veracruz, varios sitios que sufrieron daños por inundaciones están entre los más importantes del plan.
- El Tajín – uno de los emblemas de la cultura prehispánica.
- Quiahuiztlán, Cuyuxquihui y Cempoala – también en el norte del estado, con intervenciones para reparar afectaciones por crecidas de ríos.
Ahí, además, se contempla la rehabilitación de San Juan de Ulúa, con la idea de reabrir museos que hoy permanecen cerrados y ofrecer experiencias culturales completas para quien venga a disfrutar del Mundial.

El delegado del INAH en la región explicó que cuentan con una directriz nacional para intervenir zonas arqueológicas y museos con potencial turístico vinculados a la celebración, con la meta de tener todo listo en mayo de 2026. Las obras arrancarían a inicios de año para cumplir el calendario.
¿Qué significa esto para la experiencia de visitante?
Más allá de ver partidos, quienes vengan en 2026 tendrán la oportunidad de conectar con siglos de historia desde el primer momento. Restaurar y abrir más zonas arqueológicas y museos significa:
- Más opciones culturales que ofrecer además de fútbol.
- Espacios rehabilitados y seguros para recorrer.
- Museos que antes estaban cerrados listos para ser parte del plan de turismo cultural.
La visión detrás de estas acciones no es solo que el Mundial pase por aquí, sino que estas restauraciones queden como legado. Lugares que estaban dañados o con acceso limitado pueden convertirse en nuevas paradas obligadas para quienes ya vinieron por el futbol y se quedan a explorar.

No es solo obras: también se piensa en sostenibilidad
Aunque el foco principal para este plan es el Mundial, el INAH también ha estado trabajando con organismos como la UNESCO para impulsar la sostenibilidad y gestión integral de zonas arqueológicas del Patrimonio Mundial, con talleres de planificación y conservación enfocada en comunidades locales.
Ese tipo de esfuerzos reflejan una mirada más amplia: no solo intervenir rápidamente por un evento, sino dejar mecanismos para que esos espacios se mantengan protegidos y relevantes después del Mundial.
-CÉSAR ROSALES




