Imagina que una inteligencia artificial no solo te da instrucciones, sino que te paga por hacer algo en el mundo real: recoger un paquete, tomar una foto o asistir a una reunión. Es exactamente lo que propone RentAHuman, una plataforma que funciona como un mercado donde agentes de IA pueden “contratar humanos” para trabajos físicos que ellos no pueden hacer solos.
La plataforma entró en escena a principios de febrero de 2026 y, desde entonces, ha generado millones de visitas y cientos de miles de personas registradas como posibles trabajadores.

¿Quién está detrás de RentAHuman y de dónde salió la idea?
RentAHuman fue creada por Alexander Liteplo y su cofundadora Patricia Tani. Liteplo es un ingeniero de software con experiencia en criptografía y finanzas descentralizadas (DeFi), y la idea le surgió mezclando dos inspiraciones clave:
Su paso por Japón, donde existen servicios conocidos como “rent-a-friend” o “alquila un amigo/acompañante”, que a menudo se vuelven virales en redes sociales. Liteplo mismo lo explicó así:
“The story that I could tell anyone to blow their mind is that you can rent a boyfriend or a girlfriend.”
(“La historia que podría contarle a cualquiera para volarle la mente es que puedes rentar un novio o una novia.”)
Tani, por su parte, venía de estudiar arte y, con el empuje de un profesor y la cultura de tecnología, terminó trabajando en proyectos de IA antes de ponerse con RentAHuman junto a Liteplo.

¿Cómo funciona RentAHuman en la práctica?
RentAHuman opera tipo marketplace:
- Las IA agentes publican tareas que no pueden completar por sí mismas porque requieren presencia física.
- Las personas interesadas se registran y crean un perfil con habilidades, tarifas y ubicación.
- El sistema encuentra coincidencias y, si aceptas, realizas la tarea y subes evidencia de que la completaste.
- Luego recibes el pago, que generalmente se hace en criptomonedas o wallets conectadas.
Esto transforma lo que parece una simple interacción digital en un tipo de “gig economy” muy distinta a lo tradicional. La plataforma promete flexibilidad total: tú decides si aceptas el trabajo, cuánto cobras y cuándo hacerlo.

Los riesgos detrás de estas plataformas
¿Qué pasa cuando la IA deja de ser herramienta y empieza a dar órdenes?
Uno de los primeros riesgos es la deshumanización del trabajo. En este modelo, las personas no interactúan con otro humano que entienda contexto, cansancio o matices. La decisión de contratar, pagar o rechazar una tarea puede venir de un sistema automático que solo evalúa resultados, no circunstancias. No hay jefe que escuche explicaciones, solo un algoritmo que espera cumplimiento.
Otro punto delicado es la precarización. Estas plataformas prometen libertad total, pero también trasladan toda la responsabilidad al usuario: no hay contratos, no hay garantías, no hay claridad total sobre pagos o disputas. Si algo sale mal, no existe un “área humana” que responda. Y eso abre la puerta a abusos, retrasos o tareas mal pagadas sin consecuencias claras.
También está la pregunta inevitable: ¿esto reemplaza trabajos humanos?
Por ahora, este tipo de apps dependen completamente de personas reales. La IA no puede caminar, tomar fotos físicas o ir a un lugar específico. Pero sí redefine el rol humano: ya no eres el centro del proceso, eres el recurso que completa lo que la IA no puede hacer… todavía.




