Antes del mito, hubo un inicio inesperado
Hoy pensar en Robert De Niro es pensar en una de las carreras más sólidas del cine.
Pero antes de los papeles icónicos, antes del reconocimiento global, hubo algo mucho más simple… y bastante inesperado. Su primer trabajo en pantalla no fue en una película.
Fue en un comercial.

Un arranque lejos del cine que lo hizo famoso
Antes de convertirse en una figura clave del cine, y aun después de haber trabajado con Francis Ford Coppola, Robert De Niro seguía buscando cómo salir adelante.
En 1970 participó en un anuncio del Ambassador de AMC, que arrancaba con una voz en off: “No se necesita mucho dinero para comprar un Ambassador 1970, pero parece que sí”, mientras mostraba una serie de estereotipos italoamericanos y una postal muy clara de la Nueva York de esa época.
En el comercial, De Niro aparece caminando cuando un grupo de niños pasa corriendo y uno grita que alguien tiene coche nuevo. A partir de ahí, adopta un acento italiano marcado y actitudes exageradas para invitar a su madre a dar una vuelta, dejando ver a un actor joven, dispuesto a tomar cualquier oportunidad en pantalla.
Del comercial a construir una carrera legendaria
Lo interesante es que este tipo de comienzos no es raro dentro de la industria, muchos actores arrancan en publicidad antes de dar el salto a proyectos más grandes.
Con el tiempo, Robert De Niro pasó de ese inicio discreto a convertirse en uno de los nombres más influyentes del cine.
Trabajó en proyectos que definieron generaciones y construyó personajes que siguen siendo referencia.





