
Muchos festivales intentan crecer incorporando más escenarios, más géneros y más nombres. CRSSD ha construido su reconocimiento mediante una decisión diferente: mantener una estructura relativamente clara y permitir que cada espacio tenga una función musical definida.
Celebrado en Waterfront Park, San Diego, el festival divide su programación entre tres escenarios. Ocean View se acerca a la electrónica en vivo y proyectos capaces de cruzar hacia otros públicos; City Steps se concentra en techno; The Palms se mueve principalmente alrededor del house.
La separación no impide que existan cruces, pero ayuda a que el público entienda el recorrido. Cambiar de escenario también significa cambiar de lenguaje musical.

Elegir también significa dejar cosas afuera
La curaduría no consiste únicamente en reunir artistas atractivos. También implica establecer límites. Cuando un festival intenta representar todas las tendencias simultáneamente, corre el riesgo de convertirse en una colección de nombres sin una relación clara.
CRSSD no tiene una escala pequeña, pero su estructura evita parte de esa dispersión. El acceso para mayores de 21 años, la ubicación frente al agua y la programación dividida en tres ambientes construyen una experiencia distinta a la de un evento masivo dirigido a todos los públicos.
Esto no significa que la fórmula sea superior ni que resulte adecuada para todas las personas. Significa que el festival reconoce con claridad lo que quiere ser y organiza sus decisiones alrededor de ello.
En una temporada donde numerosos line ups comienzan a parecer intercambiables, tener límites puede convertirse en una ventaja. La identidad no siempre aparece cuando se agrega algo nuevo. A veces comienza cuando se decide qué no hace falta incluir.



