
Durante años, las imágenes han acompañado a la música electrónica desde pantallas y proyecciones. Pero ¿qué sucede cuando dejan de ser un fondo visual y comienzan a formar parte de la interpretación?
Las artistas Myriam Bleau y Nien Tzu Weng exploran esa relación a través de Second Self, una performance audiovisual que combina música electrónica, movimiento corporal y tecnología interactiva.
En lugar de depender únicamente de una pantalla detrás del escenario, utilizan pequeños dispositivos LED que llevan sobre el cuerpo. Sus superficies responden al contacto y los gestos, modificando elementos sonoros y visuales durante la presentación.

La propuesta transforma la pantalla en algo más que un soporte para imágenes. Puede funcionar como una extensión del cuerpo, una máscara o una interfaz que conecta directamente los movimientos de las artistas con la tecnología.
Presentado dentro de MUTEK Montréal, Second Self representa una de las exploraciones que caracterizan al festival: experiencias donde sonido, imagen y movimiento dejan de funcionar como disciplinas separadas.
Lo interesante es que la tecnología no busca sustituir la presencia humana. Al contrario, necesita de ella para activar la obra.
Quizá el futuro de las performances audiovisuales no esté solamente en crear imágenes más espectaculares, sino en cambiar la manera en que interactuamos con ellas.


