
Mientras buena parte de la discusión sobre inteligencia artificial gira alrededor del copyright, los datos de entrenamiento o la sustitución de artistas, Fred again.. acaba de llevar el debate hacia otro lugar: el proceso de hacer música.
El productor británico explicó que no siente interés por utilizar IA generativa para crear porque precisamente las horas de prueba, error y búsqueda forman parte de lo que más valora de su trabajo.
Para él, llegar rápidamente al resultado no necesariamente significa mejorar la experiencia de crear.
“El proceso es la magia”
Fred again.. compartió en Instagram una reflexión que había escrito en las notas de su teléfono casi un año antes.
Su idea parte de una frase sencilla: el opuesto de la música generada con IA quizá no sea la música humana, sino hacer música.
El productor describió ese proceso como una forma de meditación y una referencia diaria dentro de su vida.
Probar una idea, equivocarse, modificarla y pasar horas intentando acercarse a algo que todavía no existe son, desde su perspectiva, parte esencial del trabajo creativo.
Por eso asegura que no ha sentido interés en entregar esa etapa a una máquina.
No es exactamente un rechazo a la tecnología
La posición resulta especialmente interesante dentro de la electrónica, un género cuya evolución está profundamente ligada a nuevas tecnologías.
Sintetizadores, samplers, secuenciadores, computadoras y software han cambiado constantemente la manera de producir.
Fred again.. tampoco construye su argumento alrededor de rechazar esas herramientas. Su punto está en qué parte de la creación decide delegarse.
Una herramienta puede facilitar una tarea o abrir nuevas posibilidades. La IA generativa también puede comenzar a proponer directamente melodías, voces, arreglos o canciones completas.
Ahí es donde él coloca su límite personal.
Hacer música también significa tardar en encontrarla
Su postura plantea una contradicción interesante frente a herramientas diseñadas para acelerar la creación.
Si una IA puede generar una idea musical en segundos, el resultado llega antes. Pero para Fred again.., el tiempo utilizado para intentar encontrar esa idea también tiene valor.
Horas de experimentación, decisiones equivocadas y caminos descartados no serían obstáculos que deban eliminarse, sino parte de aquello que construye una relación entre el artista y su música.
En medio de una industria que discute hasta dónde debería llegar la inteligencia artificial, Fred again.. propone otra pregunta:
¿qué ocurre cuando automatizamos precisamente la parte que hacía que crear valiera la pena?


