
Para Kangding Ray, llevar techno al cine no consiste simplemente en colocar música de club debajo de una escena.
El productor francés, radicado en Berlín, desarrolló la banda sonora de Sirât, la película de Oliver Laxe, pensando el techno como parte de la narrativa, no como acompañamiento. Su trabajo parte de una idea sencilla: utilizar la energía física de la pista al comienzo de la película y dejar que esa misma música se vaya desintegrando conforme cambia la historia.
Buena parte del score fue compuesto antes del rodaje, a partir del guion, referencias compartidas con Laxe y una dirección muy clara sobre cómo debía evolucionar el sonido.
Del rave al ambient
La película comienza dentro de una rave en el desierto, por lo que el techno funciona inicialmente de manera directa: los personajes también pueden escucharlo y bailar con él.
Pero Kangding Ray quería evitar que la música quedara limitada a esas escenas.
A medida que la historia avanza, toma los mismos patrones, texturas y sintetizadores utilizados al principio y comienza a quitarles los beats, fragmentarlos y transformarlos en drones, ambient y paisajes sonoros más abstractos.
El resultado crea una transición progresiva: el techno no desaparece de golpe, se descompone hasta convertirse en otra cosa.
Ese movimiento también sigue el arco narrativo de Sirât. La intensidad física de la rave inicial va dejando espacio a un viaje mucho más espiritual, incierto y hostil.
Componer una película antes de verla
Una particularidad del proyecto es que aproximadamente 70 u 80% de la música estaba desarrollada antes de comenzar a filmar.
Laxe compartió el guion y diferentes referencias musicales con Kangding Ray, permitiendo que el score influyera también en la manera de imaginar determinadas escenas.
Uno de los puntos de partida fue Solens Arc, álbum publicado por Kangding Ray en 2014. Su combinación de techno crudo, ambient y texturas analógicas encajaba con la dirección que el director buscaba para la película.
En lugar de separar música de club y música cinematográfica, el productor trabajó ambas como partes de un mismo lenguaje.
El sonido también puede contar lo que no tiene diálogo
Sirât utiliza muy poco diálogo en algunos de sus momentos más importantes.
Ahí la música adquiere otra función: expresar tensión, peligro, transformación o espiritualidad sin necesidad de explicarlos verbalmente.
Kangding Ray ha descrito el sonido como un medio especialmente abierto a la experimentación, donde la frontera entre música y ruido puede desaparecer.
Su formación original como arquitecto también aparece en esa manera de trabajar: construir capas, texturas y espacios sonoros en lugar de pensar únicamente en melodías.
La banda sonora terminó recibiendo el Goya a Mejor Música Original y otros reconocimientos internacionales, pero su interés va más allá de los premios.
Con Sirât, Kangding Ray demuestra que el techno puede funcionar en cine sin convertirse simplemente en música para una escena de rave. Puede transformarse junto con la imagen, perder el beat y seguir formando parte de la misma historia.


