
El trance nos enseñó a esperar. Un sintetizador comienza a crecer, aumenta la tensión y todo parece conducir hacia un momento inevitable. Lorenzo Senni lleva años preguntándose qué sucede cuando ese momento no llega.
Para construir Quantum Jelly, el compositor italiano estudió miles de tracks de trance y encontró su interés precisamente en los build-ups: esos fragmentos encargados de conducir nuevamente hacia el kick.
Senni tomó esa sensación y comenzó a separarla del resto de la estructura. En lugar de concentrarse en el beat o en el drop, convirtió la anticipación en material para componer.

El resultado conserva elementos reconocibles del trance —sintetizadores, crescendos y una fuerte carga emocional—, pero altera la manera en que esperamos escucharlos. Algunas estructuras pueden extenderse, permanecer estáticas o reiniciar el impulso justo cuando nuestro oído espera una resolución.
No se trata simplemente de eliminar el drop. Senni ha descrito su trabajo como un juego con las expectativas de quien escucha: conocemos el lenguaje y creemos saber hacia dónde debería llevarnos, pero la estructura puede tomar otra dirección.
Esa exploración llegará a Nocturne de MUTEK MX 22 el 6 de noviembre, dentro de una programación dedicada a distintas aproximaciones experimentales al sonido y la imagen.
Y quizá ahí esté lo más interesante de escuchar a Senni dentro de MUTEK: descubrir que la euforia de la música electrónica no necesariamente existe únicamente en el momento de explotar.
También puede vivir en todo lo que ocurre mientras esperamos.


