
La inteligencia artificial ya puede generar canciones, voces e instrumentos virtuales. TemPolor quiere llevarla ahora directamente a las manos del músico.
La compañía desarrolló Melo-D, una guitarra electrónica que integra el sistema de inteligencia artificial musical de Tunee para transformar canciones, melodías tarareadas o ideas musicales en material que el usuario puede tocar físicamente.
El instrumento comenzó a distribuirse durante septiembre después de una campaña de Kickstarter que superó ampliamente su objetivo inicial. Su precio actual parte de aproximadamente 425 dólares.
Una guitarra que puede enseñarte qué tocar
Melo-D no funciona como una guitarra eléctrica convencional.
En lugar de un mástil tradicional utiliza controles para acordes, seis superficies sensibles que representan las cuerdas, una pantalla integrada y un sistema de iluminación que indica dónde debe tocar el usuario.
Uno de sus modos más llamativos es AI Tab. El músico puede cargar un archivo de audio y el sistema analiza la canción para convertirla en una versión que pueda interpretarse directamente en el instrumento.
También existe Hum-to-Solo, diseñado para transformar una melodía tarareada en una línea que después puede tocarse siguiendo las indicaciones visuales.
La idea es reducir una de las barreras tradicionales para comenzar con un instrumento: tener que aprender teoría, posiciones y digitación antes de poder tocar una canción completa.
De instrumento a sistema generativo
La integración con Tunee permite ir todavía más lejos. Melo-D puede trabajar con herramientas generativas para crear material musical y posteriormente convertirlo en partes interpretables.
El instrumento ofrece inicialmente siete acordes básicos, aunque puede ampliarse hasta 21. También incorpora diferentes sonidos —incluyendo guitarra acústica, eléctrica, piano y guzheng—, altavoces, batería interna y un diseño plegable.
Eso también abre una discusión interesante sobre qué significa realmente “tocar” un instrumento.
Melo-D no pretende reemplazar una guitarra tradicional. Su propuesta es diferente: utilizar inteligencia artificial para acortar la distancia entre imaginar una canción, generarla y poder tocarla físicamente.


