Bebés noruegos duermen fuera: ¿Un hábito saludable o peligroso?

La siesta nórdica es una tradición originaria de Noruega en el siglo XIX que ha sorprendido en redes sociales por sus beneficios y peculiaridades. Esta costumbre consiste en dejar a los bebés dormir en sus carritos al aire libre, incluso en temperaturas bajo cero, algo común en países como Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia.

En lugares donde los inviernos pueden alcanzar temperaturas de hasta -30°C, esta práctica sigue siendo habitual. Los padres nórdicos, convencidos de sus beneficios, aseguran que los bebés, bien abrigados y protegidos con sacos de dormir, duermen más profundamente y durante más tiempo que en interiores.

La exposición al aire fresco se asocia con un fortalecimiento del sistema inmunológico, reduciendo el riesgo de enfermedades como resfriados y tos, ya que el aire exterior se considera más limpio que el de los espacios cerrados.

Figuras como Martin Jarnstrom, jefe del grupo de instituciones preescolares en Suecia, defienden la práctica, siempre asegurándose de que los niños estén bien abrigados para evitar cualquier riesgo de hipotermia.

La idea de sacar a los niños al aire libre no es nueva e incluso estudios realizados por la Agencia de Protección del Medio Ambiente sueca sugieren que los niños que pasan más tiempo fuera suelen ser más enérgicos y duermen mejor por la noche.

Así mismo esta costumbre está fuertemente arraigada en la cultura de estos países, donde el concepto de friluftsliv, o vida al aire libre, forma parte esencial del estilo de vida desde la infancia, promoviendo el contacto con la naturaleza desde temprana edad.

¿Y tú, te atreverías a dejar a tus bebés dormir al aire libre en pleno invierno?

Nota: Eliot Silva

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