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Thomas Bangalter explica por qué no le interesa usar IA para crear música

Thomas Bangalter explicó por qué el uso creativo de inteligencia artificial no encaja con su proceso, basado en intuición, emociones e imprevisibilidad.

Thomas Bangalter, Daft Punk
Thomas Bangalter, Daft Punk

Thomas Bangalter habló sobre el papel de la inteligencia artificial dentro de la creación artística y explicó por qué, al menos en su propio proceso, no le interesa utilizarla como una herramienta para generar música.

El exintegrante de Daft Punk abordó el tema durante una conversación con Yana Peel, presidenta de Arte, Cultura y Patrimonio de CHANEL, grabada en la Fondation Beyeler durante Art Basel. Para Bangalter, una de las principales diferencias está en que muchas herramientas generativas parten de una instrucción verbal, mientras que su manera de crear comienza en un terreno más intuitivo y difícil de expresar con palabras.

Su postura no se concentra únicamente en lo que una inteligencia artificial puede producir. El punto central está en qué ocurre durante el proceso antes de llegar al resultado.

Crear no comienza con una instrucción

Bangalter explicó que su relación con la música y el arte suele desarrollarse a partir de emociones, intuiciones y sensaciones que todavía no han sido traducidas a una idea concreta.

Ese proceso entra en contraste con los sistemas generativos basados en prompts, donde el usuario normalmente describe qué quiere obtener antes de que la herramienta produzca un resultado.

Para él, una parte importante de la creación ocurre precisamente antes de saber con claridad cuál será el resultado final. Experimentar, equivocarse, cambiar de dirección o encontrarse con algo inesperado forman parte del trabajo y no son simplemente obstáculos que deban eliminarse.

Desde esa perspectiva, utilizar una herramienta para llegar más rápido al producto terminado podría significar saltarse una parte del proceso que Bangalter considera fundamental.

El resultado no es lo único que importa

Otro de los puntos que planteó es la diferencia entre proceso y output.

Mientras que muchos sistemas de inteligencia artificial están diseñados para responder a una petición con un resultado, Bangalter considera que su propia práctica creativa está más relacionada con mantener abierto el camino hacia ese resultado.

La espontaneidad y el instinto tienen un peso especial dentro de esa idea. En lugar de comenzar con una pieza completamente definida, el músico plantea la creación como un experimento en el que el propio artista también debe ser capaz de sorprenderse.

Por eso, su argumento no consiste en afirmar que una máquina sea incapaz de producir una canción. La distancia aparece en la forma en que él entiende el valor de hacerla.

La imprevisibilidad como parte del arte

Bangalter también colocó la imprevisibilidad en el centro de la conversación.

Para él, la capacidad humana de desviarse de una idea, reaccionar ante un accidente o tomar una decisión inesperada es una parte importante de la creatividad. Considera que esa clase de sorpresa no debería delegarse completamente a la tecnología.

La reflexión resulta especialmente llamativa viniendo de un artista cuya carrera estuvo profundamente relacionada con la tecnología.

Daft Punk construyó buena parte de su identidad alrededor de cajas de ritmos, sintetizadores, samplers, vocoders, robots y una estética que exploraba constantemente la relación entre humanos y máquinas. Sin embargo, Bangalter diferencia el uso de tecnología como instrumento del uso de un sistema que puede intervenir directamente en la generación de la obra.

La discusión, entonces, no está planteada como tecnología contra creatividad. Para Bangalter, la pregunta está en qué parte del proceso creativo se entrega a la herramienta.

Una postura personal frente a una tecnología que sigue creciendo

Bangalter no presentó su posición como una regla que otros músicos deban seguir ni centró su argumento en prohibir el uso de inteligencia artificial.

Su explicación parte de su propia manera de trabajar: si la parte que más le interesa es descubrir una obra mientras la está construyendo, no encuentra una razón creativa para utilizar una herramienta diseñada para acelerar el camino hacia un resultado.

La conversación ocurre mientras la industria musical continúa incorporando inteligencia artificial en producción, separación de stems, generación de audio, composición y nuevas plataformas dirigidas tanto a profesionales como a usuarios.

Frente a ese avance, Bangalter plantea otra posibilidad: que la eficiencia no tenga que ser necesariamente el objetivo de la creación.

Después de una carrera que convirtió la relación entre personas y máquinas en parte central de su identidad artística, su postura actual coloca el límite en un punto específico: la tecnología puede formar parte del proceso, pero no necesariamente tiene que sustituir aquello que hace que ese proceso sea impredecible, intuitivo y personal.

Diego RodriguezEscribe para Beat 100.9.
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