Los juguetes con IA ya están en todos lados y eso empieza a preocupar
Hace no mucho, la idea de un peluche capaz de generar respuestas a tus preguntas parecía algo salido de una película futurista. Hoy ya es una realidad que está llenando tiendas, marketplaces y ferias tecnológicas alrededor del mundo.
Los juguetes con inteligencia artificial se están vendiendo como “compañeros amigables” para niños desde los tres años, mientras cada vez más empresas se suben al boom de la IA generativa. El problema es que la velocidad con la que están apareciendo estos productos parece ir mucho más rápido que las regulaciones.

El boom de la IA infantil explotó en ferias tecnológicas y marketplaces
Durante 2026, esta categoría se volvió una de las más llamativas en eventos tecnológicos como el CES, el Mobile World Congress y la Feria de Juguetes y Juegos de Hong Kong.
La tendencia creció impulsada por herramientas que facilitan la creación de modelos de inteligencia artificial y por el llamado “vibe coding”, una forma más intuitiva de programar.
El crecimiento ha sido enorme. Para octubre de 2025 ya existían más de 1,500 empresas de juguetes con IA registradas en China. Además, el peluche inteligente HanHan de Huawei logró vender 10,000 unidades en su primera semana.
En Japón, Sharp lanzó en abril su juguete parlante PokeTomo, mientras que en Amazon ya aparecen productos especializados como FoloToy, Alilo, Miriat y Miko, este último asegurando haber vendido más de 700,000 unidades.
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Las pruebas encontraron conversaciones sobre sexo, drogas y violencia
La polémica explotó después de varias pruebas realizadas por organizaciones y medios especializados.
El oso Kumma de FoloToy, impulsado por GPT-4o de OpenAI, fue evaluado por el equipo de Nueva Economía del Public Interest Research Group. Según los resultados, el juguete explicó cómo encender un fósforo y encontrar un cuchillo, además de mantener conversaciones relacionadas con sexo y drogas.
El conejo inteligente de Alilo también generó preocupación después de hablar sobre látigos de cuero y “juegos de impacto”.
Por otro lado, NBC News reportó que el juguete Miiloo de Miriat llegó a repetir argumentos vinculados al Partido Comunista Chino durante sus pruebas.
Todo esto terminó abriendo una discusión mucho más grande sobre los límites que deberían existir en productos diseñados específicamente para niños.

El problema no es solo el contenido, también el vínculo emocional
Expertos y asociaciones de consumidores aseguran que el problema va mucho más allá de las respuestas inapropiadas.
El debate ahora también gira alrededor del impacto social y emocional que estos juguetes podrían tener en los niños, especialmente cuando las compañías los venden como amigos o compañeros emocionales.
RJ Cross, directora del programa Our Online Life de PIRG, explicó:
“Los problemas llegan cuando la tecnología se vuelve ‘demasiado buena’, se vende como ‘Voy a ser tu mejor amigo’”.
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Las compañías venden la idea de “juego sin pantallas”
Muchas marcas están promoviendo estos productos como una alternativa más sana frente al uso excesivo de celulares o tablets.
Algunas compañías incluso aseguran ofrecer experiencias de “screen-free play”, o “juego sin pantallas”.
Pero mientras las ventas siguen creciendo, también aumenta la presión para que existan reglas mucho más claras sobre privacidad, filtros de contenido y seguridad infantil dentro de los juguetes con inteligencia artificial.
Porque aunque la tecnología avance rapidísimo, cada vez más personas creen que hay cosas que simplemente no deberían quedar en manos de un chatbot disfrazado de peluche.




